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jueves, 3 de mayo de 2012
Exile Times II: Querido Bruce Springsteen. Otra historia de yonkis.
Hace muchos muchos años, cuando los dinosaurios poblaban la tierra, una dulce niñita -que vivió tres años secuestrada en medio de esta lujosa fantasía en la campiña- se hizo con un cargamento inagotable de deliciosa drogaina que iba dosificando en suculentas dosis individuales a lo largo del día. Para nuestra historia no importa el cómo, sino el qué. Se levantaba, un café, una pastilla; comía, un café, una pastilla. Una copa. Dos. tres.
Y así, con esa alegría, pasaban los días, las semanas y los meses; entre idas y venidas a su almacén de la alegría, entre darle todo igual e importarle todo una mierda, entre ponerse de la mañana a la noche y sufrir ataques de pánico en lujosos centros comerciales... o en medio de la hora de la comida, o en el coche de línea; pues bien es sabido que ciertas cosas, una vez que has pasado por ellas y han entrado en tu vida, las has de tener de compañeras hasta que se cansen de sorberte los sesos y dejarte los huesos secos.
Durante un año completo su existencia consistió en no tener existencia ninguna, lo que dadas las circunstancias no sólo fue lo mejor que le podía haber ocurrido sino que, probablemente, salvó su vida. Que bonito. El que no se consuela es porque no quiere, no lo dudéis, amiguitos. (Hay otra historia en medio de la oscuridad y el silencio de las tres de la mañana, en una ciudad perdida; de otra ella en otra vida, bajo el fluorescente de una pequeña cocina, en cuclillas sobre un cajón abierto repleto de medicinas, y ver aparecer la luz del día y perder la capacidad para hablar para siempre jamás. Pero esa, digo, es otra historia y esta noche estoy contenta; mientras escucho piar a un pájaro que ha quedado atrapado en un alambre en el balcón frente a mi ventana. Le oigo morir y no puedo hacer otra cosa más que escribir. Continuemos con el cuento)
Todas las historias tiene un principio, un nudo y un desenlace...porque si no aburren, y aburrirse es como sufrir: Definitivamente malo para el cutis. Así que esta historia llega a su nudo al final de unas nevadas vacaciones de navidad. Tras la resaca de las fiestas, cuando todo el mundo tiene que volver cabizbajo a su trabajo y cierto almacén de drogas amanece mondo y lirondo. Tal vez fue mala gestión empresarial, tal vez, sencillamente, que todas las tablas de salvación han de llegar a su fin. O tal vez fuera puta mala hostia del destino, que es así. Pero siempre nos han gustado los retos y, ¿no es la adversidad una oportunidad de enfrentarse a uno mismo? O de desintoxicarse, que ya puestos... Desintoxiquémonos, pues.
Bruce Springsteen, que debe ser un tío muy sabio, (si la sabiduría se mide por el éxito y el dinero acumulado) dice algo así como que lo que hace a ciertas personas interesantes es que tiene un "algo", un algo que se deja entrever en su arte, algo que las carcome por dentro y de lo que no se pueden librar; y que hace que los demás se pregunten y quieran saber más. Que es ESE algo el que les lleva a tener un trabajo y una vida interesantes. Querido Bruce Springsteen, déjame darte un consejo: Olvídate.
Recuerdo un paisaje gris y nevado. Un paisaje gris y nevado en la soledad más absoluta. La soledad más absoluta. Y el horror es que puedo rememorar -hasta ver, tocar, sentir y oler- otra vez cada una de las cosas que he vivido. Te regalo mi algo, Bruce Springsteen, te lo regalo para que puedas componer otra vez. Te regalo este algo en particular. Y el siguiente algo. Y el siguiente. Los tres.Te regalo todos los algos por los que he pasado, a los que me he enfrentado, por los que he vivido. Te regalo el Miedo y te regalo haberme sobrepuesto al Miedo y te regalo el superar haberme sobrepuesto al Miedo. Te regalo haber vivido mis tres vidas distintas. Te regalo mi asperger y mi jeringuilla.
Te regalo mi vida.
domingo, 30 de octubre de 2011
Because Grunge
Todo el mundo tiene un talón de Aquiles, que nos muestra lo poco guays que somos. El mío son los 90, diría que porque me lo pasé muy bien durante esos años, pero es que no me acuerdo, así que no sería cierto. Y lo poco que recuerdo con claridad, puesto en frío y en una lista, un acontecido detrás de otro, suena cualquier cosa menos divertido. No se trata de que no esté satisfecha con la era digital ( obviamente, no es así: Aquí estoy) y puede que sea en parte por el asunto musical. Esto es irrefrendable, pero, y sobre todo, si intento recordarme a mi misma en los 90, acabo sentada en una acera ( la que sea) y es de noche, y tengo frío, y me arropo en mi pelliza de piel vuelta de los años setenta. Tenía un bolso de peluche de leopardo en el que llevaba una petaca de cristal llena de licor de flores chino, supongo que porque era barato para los niveles de alcohol que consumía en aquella época ( en cierta parte de la evolución del alcoholismo, resulta IMPOSIBLE emborracharse, bebas lo que bebas, y pronto descubres que la única manera buena de sacarle rendimiento al dinero que inviertes en alcohol es mantenerte bebiendo todo el día, y empezar con el desayuno. Si no, es harto improbable que consigas emborracharte. Luego eso cambia, claro.) y tengo el cráneo rapado al 1 y las orejas apunto de escarcharse. Recuerdo que había un garito especialmente apetecible en mi ciudad, que tenía un ventanal con una poyata del tamaño justo para extender la pelliza y dormir un par de horas. Y un buen DJ. Solía cerrar a las 4 y, sino cogía sueño hasta entonces, tenía que buscar una discoteca para dormir, lo que era una putada: Las discotecas, a esas horas e incluso para mi nivel de percepción de la mierda, están asquerosas, pero el problema era la música que pinchaban. Supongo que mi afición por coger el sueño escuchando a Sepultura viene de ahí. Tampoco puedo explicar de una manera coherente el por qué de andar durmiendo por los rincones de los locales, vamos, puedo, pero no me da la real gana en este momento.
Así que pasaba la noche durmiendo por ahí, en un estado cercano a la borrachera perfecta, que es el equivalente alcohólico de la ola perfecta surfera: Inalcanzable, épico, utópico y digno de conversaciones de 8 horas al lado de el subwoofer de turno. En los 90 la farlopa no nos molaba y tampoco es que hubiéramos tenido dinero para pillarla, el dinero nos lo gastábamos en música. Se me ocurre una batalla de abuela cebolleta sobre el pirata musical del barrio, al que íbamos a visitar los domingos de mercadillo para hacerle los encargos, que diligentemente nos tendría preparados en cinta cassette el domingo siguiente, piung, ya estoy sentada de nuevo en una acera, petaca en mano, aunque es de día - horror- y no hay gafas de sol que compensen tanto dolor, pero resultaría poco ingenioso, así que dejémoslo.
¿ Quién querría volver a vivir toda aquella mierda? ¿ Cómo van a poder idealizar los 90, ahora que están de moda de nuevo hasta convertirlos en una mentira bonita que meter en una cajita pequeñita y venderla en los centros comerciales otra vez ? Pues no les va a hacer falta, según parece. Hay miles de adolescentes asqueados que están haciendo suyos los 90 otra vez. Vale, en parte el culiito de Eddie Vedder es responsable, pero aún así.. Los 90 están vivos en Tumblr de una manera que resulta difícil de describir, y yo me siento entre todos esos niños, extasiada, porque, al contrario que mi generación, esta gentecilla puede hacer algo, está haciendo algo, y tienen el mismo espíritu y el mismo amor al grunge. Espectadora otra vez, en mi mejor estilo. Al fin y al cabo, los escritores vivimos exclusivamente como un efecto colateral de espiar a los demás.
Grunge Shit es un movimiento que tendrá a dos camisetas, corrientes y molientes, pintadas en casa al mejor estilo grunge, durante 50 semanas rulando all over the world, entre 100 personas, que escribirán un diario del viaje de la camiseta por todos los continentes y esto, sólo, para que los adolescentes de Tumblr sientan que el grunge está aún vivo. Es irónico. Nada está vivo hasta que lo pones en movimiento por ti mismo.
No lo he podido evitar, clarostá. En alguna semana del año que viene, la camiseta grunge estará en mi casa, me la llevaré de copas ( sobre todo virtuales, o mi hepatitis autoinmune me dará de patadas a mi. Sí, los 90 fueron estupendos), irá a los conciertos de mis colegas, conocerá a Macizo, a Pato y a guitarra del año 96.
Y todo esto será documentado en directo en la red.
Because grunge.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Exile Times II: El que avisa no es traidor ( mis problemas con mi tendencia al calientapollismo)
Hace mucho que decidí jugar su juego. Lastima de las reglas que desconozco. La calle está embarrada de aguanieve y los bajos de mis vaqueros, pisoteados y empapados, arrastran por el suelo. Le sigo, me limito a seguirlo en un acto consciente de abandono, de aventura y de darle un poquito de drama a la noche, con la certeza, me digo, de que estoy segura. Con la certeza, quiero obviar, de que en realidad no me importa nada lo que pase. Lo que pase, por malo que sea, no será nada y será una nada que es mejor que el resto de las nadas.
Entramos en bares y en garitos, uno tras otro, no sé bien el por qué ni me interesa. Esta noche estoy jugando al juego de ser sumisa, fría y distante como el hielo, sólo por la recompensa que preveo de polvo a la vista, porque me gusta y porque me apetece. Cada sitio resulta peor que el anterior. Me siento invencible, cubierta de un caparazón de desdén infinito y de borrachera, pero me castañetean los dientes, me estoy meando y me empiezo a frustrar de tanta tontería y tanto ser humano.
De repente, deja la mierda que se traiga entre manos y me agarra de una muñeca. Tira de mi, pone una mano en mi nuca y me besa. Una excitación que dura a penas un segundo. Sabe a vino y a cigarrillos y a lengua. Y lo único que se me ocurre es prolongar el momento lo más que pueda porque sé, a ciencia cierta, que cuando nuestras bocas se separen y le mire a los ojos, habrá dejado de tener interés ninguno para mi. Igual que este bar, que esta música, esta noche y el resto de cosas que me rodean. Como ocurre siempre. Como siempre va a ocurrir.
martes, 25 de octubre de 2011
Predator Mode On
- ¿ Soy tu amigo? -me pregunta inocente (él no lo sabe que lo es).
- No lo sé - le contesto seriamente, tal y como soy. Muy seria.- ¿ Lo eres?
Al fin y al cabo, la amistad sólo comienza cuando se pone a prueba. ¿ Eres mi amigo por qué te gusta lo que digo, la manera en que lo digo?, la misma música que me gusta a mi.
Y le brilla el pelo como si no fuera a haber un final. Mientras, los finales -todos ellos abiertos en canal- se postran ante mi, una vez más. Se ríen de mi, conocerles no les hace menos imprevisibles, menos detestables, menos menos. Menos nada. Yo los desprecio, a todos ellos, por mostrarse ante mi y permanecer ocultos para todos los demás. Qué esperabas -me corean todos juntos- a caso habías creído que serviría de algo, que cambiaría algo, que alguien más está preparado para vernos venir.
Sólo puedo estar de acuerdo. Así que me enciendo un cigarrillo en su pelo prendido e imagino lugares diferentes, que sé que existen, existen, ¡yo lo sé!, porque me duelen en las ternillas de los dedos de los pies por la mañana temprano, entre ir a hacer pis medio dormida y el primer café.
Es inocente porque cree que ya lo ha sufrido todo. Para sufrirlo todo no bastan tantas miserias, sino pasar por ellas y descubrirte asombrado sin capacidad alguna para sufrir. Ahí es nada. Ale, a vivir.
En lugares diferentes, tú conduces una pala retroescavadora y lo cocino tortitas en la cocina de una cafetería de carretera, de 9 a 6. En lugares diferentes, soy striper y tú un oficinista alcoholizado. En lugares diferentes, te has comido el corazón de todos tus hijos y yo me relamo al leerlo en primera plana en papel. Yo no tengo un corazón salvaje y tú no tienes miedo de mi. Tú dejas de temer al pasado. Yo dejo de ver el futuro en las lineas de tu mano, como Madame Marie.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Tu nombre me sabe a mierda: Noche intencionada y oximorónicamente literaria
Al que ara la tierra con el malintencionado propósito de sacar algo de ella se llama agricultor; y al que pone ladrillos se le llama obrero, que debería ser ladrillador, que conste. Luego, el que escribe la mierda que sea que escribe se le debería llamar escritor, pues noooooooo. El arrejuntamiento de palabras, per ser, no tiene nombre de profesión, se han de dar una serie de factores, a saber: No has de escribir por el gusto/necesidad/compulsión de escribir, sino con la finalidad de ser escritor, que es un asunto a todas luces diferente, lo que pasa es que no he encontrado aún las luces y ando palpando(me) y eso me debe estar distrayendo, ya os imaginaréis. Segundo requisito: El acto de contar o/y arrejuntar, debe estar engalanado con un número de metáforas 20, alegorías 33, epítetos 17, símiles 16 o lo que se viene llamando no decir nada con el mayo número de palabras posibles.
Sí, estoy bebiendo.
Bourbon, para más señas.
Y había escrito una entrada muuuuy larga y así mil mierdas más. Pero una vez que queda claro que: A/ no soy escritora, B/ no me da la gana serlo, C/ el que quiera ser escritor me parece bien, lo que yo siempre he querido ser es estrella porno y no voy aireándolo por ahí...
¿ Dónde estábamos?
Esta noche es especialmente solitaria. Me empiezo a cansar, mucho de oir a los demás.
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